Concentrado entre mis libros,
solo pienso en tus coquetos
y lindos labios; me abrumo,
pues, como vela, me consumo.
Al ver tu sonrisa cada día,
solo me llegan mil alegrías,
aunque guarde tanto en este
poema de secreto amante.
Pues, aunque estés con él,
tu corazón no le es fiel;
pues me miras a mí, amor,
no quiero causarle dolor.
Así que tan solo ven conmigo,
aunque seamos más que amigos;
te daré el amor de mil vidas,
y se sanarán tantas heridas.
Autor: Samuel Fuentes