Elizabeth Maldonado Manzanero

Transcurro

Refugiada en la fantasía,

en la pereza de la mañana,

en el silencio y la niebla

de mi conciencia.

 

Soy un ser improvisado

que encuentra su continuidad

en la muerte de cada día.

 

Nací

bajo el miedo,

refugiada en el engaño,

y camino hacia el destino

de todos aquellos que vivimos

sin haber sabido disfrutar la vida.

 

Estoy cansada

de este destino absurdo

y ordinario.

 

Mi alma, insípida,

ya no soporta

más tedio

ni más cobardía.

 

Llevo la marca del veneno

tatuada en la memoria.

 

Con el libre albedrío jugué

y perdí;

el sortilegio se cumplió,

y aquí estoy,

rozando la locura.

 

Con la fiebre por lo alto

e invadida de tu sombra,

transitas libremente

por las paredes de mi piel,

te anidas delirante

y permaneces oculto

en las mentiras impiadosas

de tu exquisita boca.