Endimión

Sin destinatario

Aún tengo tu carta ahí, bajo la cama, en una vieja caja de madera, junto a memorias perdidas, fechas clavadas, fotos viejas, palabras que no se dijeron y besos que no se dieron. Ahí está guardada.

 

Tengo tu carta guardada, con palabras cursis, frases románticas, promesas incumplidas, sentimientos reprimidos, un título referenciado, lágrimas derramadas y un último poema.

 

Tengo tu carta guardada, firmada por el corazón de un poeta, culminada hasta el final, con cinco párrafos, doscientas setenta palabras, mil trescientas letras, once puntos y seguido, veintitrés comas y todas esas cosas de las que algún día te dije que serían demasiado. Y, al final, lo fueron.

 

Aún la tengo, amor, debajo de la cama; con la tinta casi corrida, prácticamente borrada, firmada con un \"cuídate\". La oigo llorando bajo el colchón, pidiéndome, rogándome que la entregue o que, al fin, acuda a mí el valor y la incendie.