De tal ceniza hubo fuego,
Apolo sin olivo encuentro,
pues sepultados reiremos
otra noche junto al Duero.
Frío tisú sin sábana,
dulce, enamorada, así
acariciaba mi amada,
perdida bajo la almohada.
Vacío sin olvido
en ramas convirtió Dafne,
amados por el destino;
atrapados, perdidos...
Dafne, has de hablar en mí,
en mí has de cortejar a tí.