El amor en la vejez
Mujer mía, de mis años y de mis edades, de mis andanzas, de mis amores y la compañía en toda ocasión
Ya estamos viejos, solos y en silencio, meditando los quehaceres de la vida en la solitaria habitación
A nuestras edades, somos un sólo cuerpo, una sola alma, que palpita en un sólo y ardiente corazón
Somos una sola cama, una sola sombra, un sólo espanto, un sólo caminar, un sólo atajo y un sólo sendero, una sola pasión, sin discusión y con toda la razón
El amor en nuestra vejez, es un sólo poema, es el mejor verso de mi poesía para la mujer querida, hecha la mejor canción
Somos una sola rutina, la misma receta y la misma medicina, los mismos males y dolores y la misma ilusión
El amor en nuestra vejez, son dos rostros alegres, dos sonrisas, dos carcajadas y dos gritos en la misma casa y en el mismo salón
Mujer adorada y querida, ya somos viejos en la vida y en el amor, somos dos verdades y una sola mentira en el espejo, con espejuelos y cortos de visión
Nuestro amor en la vejez, es cómo el rugido y el bramido explosivo de una pareja de leones, echados sin pedir auxilio, ni explicación
Viendo la hermosa y placentera vida, no somos viejos, sólo que ya nos cogió la tarde en su ocaso, pero aún estamos llenos de pasión y aún late el corazón de emoción
Mujer vieja y adorada de mi corazón, ya estamos a la vuelta de la esquina y ya se vislumbra el crepúsculo al atardecer, lleno de arreboles, de alegrías y de colores, atiborrados de satisfacción
Amada mía, no importan los años, ni las arrugas, ni las canas, ni qué seamos otoños desprendiendo de los árboles sus hojas, siempre seremos primavera en el corazón, llenos de júbilos, algarabías y admiración
Nuestro amor en la vejez, es un sólo sol, una sola luna y un sólo lucero en el firmamento y un sólo amanecer y una sola gracia a Dios Todopoderoso y fin de nuestra misión
Mujer querida y vieja mía, somos un sólo beso lento y pausado, somos un sólo abrazo fuerte y tendido y un sólo susurro al oído lleno de amor y reflexión
En la vejez, somos un sólo pensamiento, la misma rutina, el mismo gozo, la misma felicidad, apoyados en el mismo bastón
Es el Idilio y el mismo deleite, el mismo gusto, la misma alegría, dos almas y el mismo revoletear de los Espíritus y de Dios, la misma bendición
Mujer hermosa y vieja de mi corazón, somos el mismo pecado, la misma pasión, el mismo frenesí, la misma lujuria, el mismo deseo y la misma penitencia de la misma confesión
Sólo te pido mujer hermosa de mi corazón, que, en nuestra vejez, me regale tus ojos gachos a veces saltones y almendrados a veces negros y de reojo la sonrisa picarona de tu ardiente y sofocante tentación
Nos volvimos viejos y añejos, vetustos, rancios y encorvados, canosos, arrugados y envejecidos del cuerpo, pero alegres y dichosos de la vida y placenteros de amor en toda ocasión.
\"Joreman\"-Jorge Enrique Mantilla-Bucaramanga agosto 04-2026