Presiento que el tiempo avanza,
sin detener su andar;
y el alma entiende en silencio
lo que cuesta aceptar.
Cuando me llegue la hora,
mírame sin llorar;
en mis ojos quedará
lo que no pude contar.
Cuando el silencio me encuentre
y mi voz deje de sonar,
no mires solo mi ausencia,
recuerda mi forma de amar.
Guarda mis caricias siempre,
mi manera de querer;
cada abrazo compartido,
y cada beso al amanecer.
Y si alguna vez me buscas,
estaré dentro de ti;
porque en cada uno de tus días
mi amor vivirá allí.