Visita inesperada
Por Nilo Arturo
Dormitaba… un golpe en la puerta.
—¿Quién viene? —pregunté,
y el silencio sonrió.
¡Oh, amada incierta!
Toda mi vida te he esperado,
pero llegas traviesa,
con tu perfume de eternidad
y tus pasos torpes.
Sueños de poeta,
entra en mi recinto,
acaricia mi alma,
aunque sé que celas mi sueño.
Tu perfume agita mi corazón,
peligroso en mi edad,
y sin embargo me invitas a correr por los prados,
a volar con el viento,
a cruzar más allá.
Todos te esperamos,
todos te tememos,
y yo te nombro:
hermosa muerte,
bufona y amante,
compañera inevitable.