Bella, te imagino en el alba, mientras el amor te cantaba, siluetas de gotas caían, y en lienzos de luz se veían, dibujando la dulce alborada sobre tu tierna mirada.
Bella he de nombrarte, en mi alma lograste quedarte, esperando algún día poder ser el dueño de tu amanecer, el gran poeta de tu canto que pinte tu mar de encanto.