Tiramos las piedritas adecuadas a la fuente
y nada se revela.
Entonces me llamas y te esculpo.
te digo adios sin fe en la lengua.
La dicha es un reloj de madera,
son zapatos amalgamados,
olor a vino de mesada,
olor a cuerpos desapegados.
Te miro la espalda y es silencio de frente
¿Cómo escribir un poema
que lleve palabras como tijeras, nube, sal,
y solo tenga ganas de gritarte
que no te vayas?