Rafael Escobar

\"PERFIDIA\"

 

 

Tu llegaste a mi vida sin aviso

cuando calma reinaba en mi existencia

penetrando mis sueños sin permiso

y llenando mi estancia con tu esencia.

A tu aroma quedó mi amor sumiso

por tu bella y celeste incandescencia

para luego, con traje de la insidia

me clavaras puñal de la perfidia.

 

Sin tenerte a mi lado fue mi vida

gran estepa de ensueños y pasiones

do nacía la flama que encendida

conquistaba rebeldes corazones;

y evitando de amor flagrante herida

esquivaba los dardos de traiciones

porque mi alma vestida de estoicismo

detenía las zarpas del cinismo.

 

Un esclavo me hiciste de tu encanto

consiguiendo te amara ciegamente

y ofreciendo de amor mi dulce canto

te brindaba pasión con fuego ardiente;

pero a cambio me diste desencanto

con infame traición tan inclemente

que me siento morir de pena enfermo

pues hiciste mi sueño árido yermo.

 

Envuelto con un manto de falsía

el timbre de tu voz me aprisionaba

y viendo tu belleza que fulgía

el alma de ilusión se me llenaba.

Con esa tu sonrisa que ofrecía

el beso seductor que embelesaba

ponías en su néctar la cicuta

que diste a mi soñar de forma astuta.

 

Tu imagen convertiste en mi locura

y versos de tu estampa florecieron

que plenos de delirio y de ternura

tus formas en estatua convirtieron.

Lograste que perdiera mi cordura

con ansias vehementes que nacieron

que tu con impiedad las has destruido

dejando mi sentir sin fe y perdido.

 

En tu dulce mirar tan fascinante

yo miraba la luz de mi destino,

pues tan claro, vivaz y deslumbrante

de los cielos tenía halo divino;

siendo sol que alumbró  mi pecho amante

con el brillo mas regio y purpurino,

el que ahora se vuelve grande pena

que a pesares mortales me condena.

 

Lo mismo que un borracho cuyo vicio

su orgullo y pensamiento le ha nublado,

hiciste mi razón salir de quicio

y amarte como nunca había amado;

logrando con mentiras que mi juicio

quedara con tu farsa sepultado;

que pienso fue castigo el  encontrarte

y lleno de ilusiones venerarte.

 

Tu amor, fue de mi amor tan noble y bueno,

una fuente de amargos sinsabores,

porque tu alma nacida en negro cieno

sólo ofrece amarguras y dolores;

los que portan mortífero veneno

que destruyen de un sueño sus fulgores

y cual sierpe que habita en el desierto

de traición y maldad eres injerto.

 

Yo pensaba mil versos componerte

como trinos de místico canario

y en mi lecho por siempre poseerte

convirtiendo tu amor en mi santuario,

y mi vida y mis sueños ofrecerte

cual si fueran las cuentas de un rosario;

mas la hiel de la infamia me brindaste

y en la cruz del engaño me clavaste.

 

Y por eso te ofrezco al despedirme

desde el alma el perdón a tu bajeza

ya que cruel y sutil supiste herirme

con la daga mortal de tu vileza

la que supo con arte convertirme

en mendigo de amor por tu belleza:

¡Pero ahora con traje de guerrero

a tu encanto lo tiro al basurero!

 

Autor: Aníbal Rodríguez.