Señora lluvia:
Báñeme despacio
que el viento sopla
y siento frío,
pero no me moje el alma.
Bañe los campos
que el clavel y la rosa
se mueren de sed.
Pero no me moje el alma
porque no quiero perderme
en una melodía inconclusa
ni en un torrente
de melancolía.
L.G.