No sé si...,
la noche no quema,
aún,
y la ventana, abierta,
el aire, tímido,
adolescente,
se queda en el alféizar
sin atreverse, aún.
Me asomo, saco la cabeza
para notar una posible brisa,
no gozo.
Ola de calor, dicen las crónicas;
los coches, enfrente, casi
los toco, las ventanillas
de par en par, la piscina
cerrada, ya duerme,
bañarse con cloro es peligroso.
Me ducho, demoro el goce
tal si me viera bajo el salto
de un ángel, la sangre gime.