Jaime Correa

Don Quijote y Dulcinea

En primavera florece la vida,  
con la belleza que otorgan al alma,  
y ante mis ojos la dama querida,  
es Dulcinea que todo lo calma.

Ya no hay espadas, ni lanza perdida,  
Cupido entra y al mundo desarma.  
Don Quijote suspira, alma rendida,  
como Romeo que a Julieta inflama.

Dos genios cantan: Cervantes y el cielo,  
y en cada verso nace un juramento:  
amar sin miedo, sin corona y duelo.

Que brille el amor, claro firmamento,  
que en mis letras le ofrezca mi desvelo,  
y el mundo aprenda a amar con sentimiento.

Jaime Correa