Jesús Ángel.

Tiempo de sequía.

 

Como una ola que llega a la orilla a descansar bajo un sol abrasador.

 

O la raíz de un árbol, abriéndose camino entre la roca en tiempo de sequía.

 

Como el silencio abriéndose paso entre un ruido ensordecedor.

 

O las arterias de una ciudad desierta, rebosantes de vida.

 

Levantarse dormido sin saberlo; pasar el día haciendo cosas, creyendo que se estaba despierto.

 

Es como intentar sumar dos más dos para obtener cuatro, cuando, en tiempo de sequía, el número cuatro no existe...

 

Porque el número cuatro siempre es uno mismo.