Amado mío.
Te he encontrado
Después de tanto lo he hecho.
Grabe tu nombre en mi,
Con devoción, mi amor por ti infinito es,
y admiración, eres la estrella más brillante.
Tus labios, labios que me enferman,
dicen mi nombre como si fuera sagrado.
Me obsesiona la forma en que lo dices,
¿Me ves igual a la forma en que lo dices?
Suave, como terciopelo,
terciopelo que ha sido envenenado por arsénico.
Me arrodille ante tus palabras endulzadas, pero caducadas.
Tu mano en mi barbilla dolía,
un dolor que no era físico,
era más como la presión de cadenas sobre mi cuello.
Pero no había nada.
Fuiste libertad, me encontraste en la oscuridad fría,dolorosa y oscura.
Me arrepiento que lo hayas hecho, amado mío.
Hay puertas que no se abren con llaves si no con cicatrices.
La mía tenis tu nombre grabado,
como si siempre te hubiera pertenecido.
Como si yo siempre hubiera sido tuyo.
Tu amor dejó de serlo hace mucho.
Ahora es arsénico, tan bello se ve, pero que tóxico que es.
Es asfixia, es jaula.
Una jaula de la cual no puedo salir.
La libertad que me brindaste acabó pronto.
Soy ceniza ahora.
Ceniza de un amor muerto, amado mío, aunque digas que florecemos juntos.
Eres mi libertad, una libertad retorcida.
La cual cambió mi vida desde que la encontraste.
Ahora la muerte nos llevará a nuestra eterna devoción y arrepentimiento.
Tienes las respuestas de cada dolor mío,
no es casualidad, ya que tú lo causas.
Mi libertad eres, libertad que ya no puedo llamar así.