Nieva...
Afuera, la niebla trasgrede los cerros
Adentro... hace frío
Limpio las persianas...
solo alcanzo a ver lo que un día soñé:
la silueta lejana,
de aquella que desde niño idealicé
Ella despertó en mi
el amor que estaba dormido
Sus suaves palabras
y la dulzura de sus versos
hicieron que volvieran a volar las mariposas
sobre mi pecho herido y sin ilusión
El amor se fue de mi vera
hace mucho tiempo ya,
pero hoy regresa en otra primavera,
en otros labios cubiertos de rosas rojas
A veces no es necesario
el contacto físico,
ni mirarse cara a cara
para que dos almas se entrelacen
sin pedir permiso.