Una flor por mi ventana.
En sus alas el martirio
en su pecho gran delirio.
Tiene el verde en despesida
de la sombra fiel testigo
lleva aroma de otra vida.
Como prenda en la memoria
con su adiós se fue el suspiro
cual linaje de una historia
que reposa en un papiro.
Enlutado va el camino
que la amó discretamente
no sabiendo su destino
confundido el peregrino
que hoy la llora eternamente.