EL IMAN
Se aproxima sonriente
y renace la ilusión.
Te aferras a un clavo ardiente
que te quema el corazón.
Alejarme de ella quiero
como si fuera Satán,
blindo el corazón con hierro
y ella se torna en imán.
No sé que ruta seguir,
no la encuentro, estoy perdido
y tampoco puedo huir
por la senda del olvido. -Como ando y hacia donde
le pregunto al bandoneón:
Sollozando me responde: -¡La misma ruta que yo!