Sentía celos la luna
del brillo de tu mirada;
se iba detrás de los montes
cuando tu risa asomaba.
Te aromaban los cabellos
la albahaca y el romero,
y el viejo sauce del río
te susurraba \"te quiero\".
Yo iba siguiendo en silencio
las huellas que vos dejabas;
y borracho de tu risa
mi guitarra te nombraba.
Bebía el campo tu sombra
cuando la tarde caía,
y en cada flor del sendero
tu primavera nacía.
Si alguna vez me buscara
la pena por el camino,
me bastaría tu recuerdo
para volver al destino.