PAISAJE MONTAÑOSO
Po en medio, un poco de vegetación
de ribera muy muy verde y, a los lados,
las laderas sembradas por los pinos
hasta la máxima altura,
hasta el pie de las rocas montaraces y señeras
todas ellas, pero no aptas para escaladores,
las rocas altas, los peñones
menores y medianos, los peñones
de antaño, crepusculares en el momento
en que la tarde estalla con todas sus consecuencias.
Joviales regueros presurosos
por los prados diminutos avanzando,
dando saltos en el fondo, y, hacia arriba,
la majestad del pino negro
con fama en tres continentes.
Al tiempo que el chorrito de agua fresca
corretea presuroso, deja un poso
húmedo, alimenticio,
que fertiliza las plantas.
En vacaciones, en entorno alternativo
a otros entornos mucho más
sofisticados, más brillantes,
o con mayor peso en la historia.
Gaspar Jover Polo