José Luis Barrientos León

Peldaños hacia el siempre (Reflexiones para Darío)

 

¡Tantas calles recorridas, hijo, tantos ruidos de estrellas en el pecho!

La vida avanza como un tren expreso que no perdona las estaciones,

pero detente un segundo, escucha el rugido de tu propia sangre,

te ruego no olvidar amores anteriores

que son como peldaños de un camino hacia siempre,

alegrías ni dolores, porque olvidar es la muerte.¡

 

¡Sí! Olvidar es la muerte física del alma en mitad de la avenida,

es ser una máquina vacía que funciona, pero no siente nada.

Por eso, en este desorden de los días, en esta prisa por llegar a ninguna parte,

te ruego no olvidar una mirada clara, un beso de mañana,

porque la suma del universo entero cabe en la memoria de un instante.

 

Esos instantes no se pierden en el polvo del tiempo;

son gestos que al quedar te conforman el ser.

No seas un hombre abstracto sin pasado que camina hacia el futuro como un ciego.

Si miras el pasado, si insistes en crecer, no temas recordar.

 

Lleva contigo las antiguas lágrimas y los abrazos rotos en las esquinas,

míralos de frente, incorpóralos al motor de tus pasos.

Sentir todo es la única forma de ser libre.

Recuerda todo, hijo, grítalo al viento de las ciudades, ¡y vive!