Volver a casa
es entender tarde,
que afuera las promesas son falsas
que pintan con luces brillantes
pero con frío por dentro.
Volver a casa
es dejar que las manos de papá y mamá
acomoden el alma,
sin apuro, sin juicio,
como quien cura en silencio,
Y
aunque el tormento me enseñó a caminar,
hoy solo quiero
aprender otra vez
a sonreír.