Tú iluminas mi destino,
con la luz de tu presencia,
y lo matas con tu ausencia
cual si fuera un cruel espino;
el idílico camino,
toda pureza y esencia,
dulce pasión y demencia
con un toque tan divino;
eres vibrante armonía,
plena de luz y color:
la exquisitez de la miel;
resplandeciente alegría,
fuente del más puro amor:
la vibración de mi piel...