Jamás he escuchado tu risa, supongo que ha de ser tan dulce como tú voz.
Te he mirado a los ojos no mucho tiempo porque tengo miedo de que solamente esos ojos quiera ver siempre.
Te he hablado, pero siempre del trabajo mi voz tiembla y se esconde en vez de decirte lo que pienso.
Te he escuchado, pero siempre me pierdo en la melodía de tu voz.
No he tocado tu cabello rizado, pero a mi corazón ha enredado.
Tus manos no he sentido, pero mi piel se eriza cuando estás cerca.
De mis pensamientos no puedo sacarte, pero son los más lindos que he tenido en mucho tiempo.
No sé cuál o cuáles sean tus sueños, ojalá algún día pueda ayudarte a lograrlos.
Escribo esto sin conocerte, pero tú amabilidad me mostró la mujer que eres.
De Ezio
Para Nayla