Inteligente te ves cuando escribes;
te ves hermosa cuando lees y percibes
lo que pocos se sientan a entender.
Tú lees, entiendes y logras comprender.
Pues no solo es tu grandiosa inteligencia,
sino tu belleza en cada uno de los días.
Te ves hermosa cada día, y serás mucho más
bella en el futuro; tú, linda, lo afirmas.
Pues veo disciplina, destreza y capacidad;
y en tu corazón, una preciosa bondad.
Aunque poco a poco se cultive y crezca,
terminará siendo una violeta florca.
Pues gran inteligencia, sin conocimiento,
tristemente no termina en nada bonito.
Así que esfuérzate y sigue siendo grande,
pues tu corazón ya de por sí se expande.
Autor: Samuel Fuentes