escuché los roedores de tinieblas
de la luz vespertina
del jaleo en la noche
fue como la señal de un faro
surcando los océanos
llegando al mismo tiempo a todas partes
hasta desvanecerse los ruidos
volví volví volví
a encontrar mi mensaje en la botella
el mismo que flotó
a la deriva
eterna muda
pasó a ser el único sonido
el de su reverencia
ola tras ola