Estar y no estar —como empezaría Cheikspiar—,
dejar y no dejar libre,
ser, y asegurarme de que es,
dejar una puerta abierta
y que la libertad sea,
estar lejos solo lo necesario
para no estar,
y que el amor decida
libre si permanecer,
si irse, si venir más tarde, si no venir...
Estar sin estar,
y que el amor, sediento,
sienta abrirse una sima,
la casi necesidad
de precipitarse a una entrega
sin regreso, planear
una mar que abre sus fauces
sin llegar a morder,
poder retirarse,
si es preciso;
y si ese amor acaba
escapando,
que sea para ser, estar, sentir,
más libre aún, más puro.