Un bueno que es de todo menos bueno,
un feo de atractiva antipatía
y un malo cuya helada sangre ansía
llevar la recompensa a su terreno.
Tres almas y un destino tan ajeno
a ley, virtud, perdón o cortesía,
que mientras la piedad se les vacía,
su anhelo de oro va quedando lleno.
La vida, en el desierto lanza un dado,
y el juego del más rápido propone
buscar a un muerto en todo lo enterrado.
El cine legendario de Leone
resurge entre las ruinas del pasado
al son de la batuta Morricone.