El sol corona la tarde,
la arena abrasa los pies,
y en tu mirada que arde
se esconde el mundo otra vez.
La brisa trae la espuma,
el viento al beso persigue
y no hay desvelo ni bruma
que nuestro fuego mitigue.
Se va la tarde cayendo,
el mar se viste de calma,
y mientras te voy queriendo
el sol nos quema en el alma.
La noche enciende sus faros,
el cielo es un mar de estrellas,
y con tus labios tan claros
borras del tiempo las huellas.
Que nunca muera el verano,
que no se apague este fuego,
si sigo unido a tu mano
al mismo cielo me entrego.
Classman