Despierta el alba con igual latido,
la misma calle vuelve a florecer;
camina el hombre, dócil y vencido,
sin preguntarse qué es volver a ser.
Mas en la grieta de un reloj cansado,
un sueño aprende al fin a renacer;
rompe la costumbre su cristal helado,
y el alma recuerda cómo volver a creer.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026