Todos los días veo al espejo
y es ella en el reflejo,
mirándome con desagrado,
como si yo fuera un esclavo
atrapado en un cuerpo equivocado.
Trato de no verla...
pero es ella la dueña de mis penas.
La \"mujer\" en el espejo
es quien se roba mi aliento,
no porque sea bella,
sino que, es el reflejo
de una persona
que dentro de mí ya ha muerto.
Mamá llorará
al saber que ella ya no está.
Papá odiará
al ser que ahora habita en mi piel.
Pero a ella
nunca más
la volverán a ver.