Noa Subin

Las EnseƱanzas de los Grandes Sabios Poetas

Las Enseñanzas de los Grandes Sabios Poetas

 

Los sabios no nos hablaron de leyes duras,

ni de caminos rectos que no tienen fin,

nos dejaron sus voces hechas de ternura,

y la verdad guardada en un verso sutil.

 

Nos enseñaron primero a mirar despacio,

no con los ojos solo, sino con el alma;

que lo que brilla mucho suele ser vacío,

y lo que calla a veces lleva toda la calma.

 

Dijeron que el dolor no es un castigo,

sino agua que limpia y hace crecer;

que el amor no se gana con oro ni ruido,

sino con el silencio de saber querer.

 

Nos advirtieron de la trampa del envase,

de adorar la forma y olvidar el contenido;

que el cuerpo es solo un huésped pasajero,

y lo eterno vive en lo que has sentido.

 

Nos enseñaron que la magia no está lejos,

ni en reinos extraños ni en tierras de allá;

habita en una mano que tiendes al caído,

en el perdón que das, en saber callar.

 

Que las palabras tienen peso y alma,

que no se lanzan al viento sin razón;

pueden ser luz que abra la esperanza,

o espada que hiera el corazón.

 

Nos dijeron: no busques ser el más fuerte,

busca ser justo, busca ser verdadero;

que quien se llena de orgullo se hace pequeño,

y quien se humilla lleva el mundo entero.

 

Que el tiempo no se va, se queda en nosotros,

en cada acto bueno, en cada lección;

que una vida corta vivida con esencia

vale más que cien años sin tener voz.

 

Nos mostraron que todo está conectado:

el polvo, la estrella, el río y el ser humano;

que lo que haces al más pequeño de todos,

lo estás haciendo a ti mismo, con tu propia mano.

 

No nos pidieron templos ni grandes altares,

sino que hagamos del mundo un lugar mejor;

que la mayor sabiduría es saber amar,

y la mayor virtud, tener un buen corazón.

 

Y al final nos dejaron este secreto,

que solo entiende quien sabe sentir:

tú llevas toda la sabiduría dentro,

solo debes aprender a escuchar y vivir.

 

Porque los sabios poetas no vinieron a darte

verdades prestadas que olvidarás un día;

vinieron a encender tu propia luz,

para que tú mismo seas tu propia guía.