Livans

Nubes

Cada que veo esas nubes de enero,
termino viendo tu rostro.
Esas calles donde te vi
terminaron teniendo tu nombre.
Ese mechón cayendo por tu mejilla
se volvió el cuadro más hermoso que vi.
Tus ojos,
pequeñas ascuas que lograron expandir mi imaginario.
Si será eterna mi espera,
no lo sé.
Me siento en la misma banca
una y otra vez,
sin el valor para buscarte.
Pero tu recuerdo,
en mi mente,
estará acuñado por siempre.
Las nubes de agosto
formaron de nuevo tu rostro.
Las calles
siguen teniendo tu nombre.