Llama la muerte a mi puerta
con insistencia maldita.
Con su guadaña afilada
siega la vida que habita
en donde el alma es habida.
Llama fuerte que eres terca
y yo me aferro a la vida
mientras tú ya estarás muerta.
Cómo se acerca a su modo
camuflada entre dolencias,
de sufrimiento y acomodo
en las sufridas carencias.
Presente y oculta en el tiempo.
Escondida está expectante
esperando los descuidos
como mantis de su amante.
Quiere acabar con la vida
porque vive de la muerte.
No sabe que en la otra vida
muerta estará para siempre.