Qué desgracia.
Me estoy volviendo a enamorar, a sentír algo, a mirar el teléfono demasiado tiempo esperando un mensaje, a sonreír solo,a guardar silencios con tu nombre dentro, a controlar mis nerviosos y ganas notarías de tomarte y besarte.
Y no sé en qué momento pasó.
Tal vez fue tu voz, en tú risa única y entre millones distinguibles.
O talvez en la manera en que mi pecho se acomoda en el tuyo, Yo no lo sé
Pero mírame.
Otra vez desvelado.
Otra vez imaginando futuros que se ven imposible y lejanos.
Otra vez, soñando despierto, otra vez teniendo noches sin dormir, otra vez escribiendo...
Me estoy volviendo a enamorar de una mirada, de unos besos, de unos ojos, de un cabello y Dios... justo cuando estaba aprendiendo de nuevo a dormir.