—Poder del tiempo—
El poder del tiempo, lo más ingenuo,
el más lento, se transforma en vuelo.
No importa caminar por la llanura
con los pies descalzos por el
cansancio y la falta de ternura.
Si una vez descuidamos el sueño,
y nuestro dueño, el placer de conquistar el retorno,
nos hará redimir el despojo.
Ahora solo nos deja el enojo,
dando paso al cansancio de la vida,
para no sobrevalorar el antojo.
Atrápame, y lucharás contra el encierro,
contra la marginalidad del deseo
fenicio del poder del cerrojo.
Día tras día, nos alcanza el martirio,
nos renueva la convivencia del fastidio.
Allí quedó el perjurio,
abandonado, desterrado en Monte Palermo.
Vida sin vida, encierro tras encierro,
así se fue tras sus recuerdos,
ellos inmaduros, nosotros deseosos
de encerrar el alma del cobarde.