No le bastó la tinta de sus versos,
ni el laberinto gris de su libreta.
Cambió la pluma el músico poeta…
y convirtió en canción el universo.
Lanzó la melodía a los rincones
donde tu nombre duerme todavía,
para ganar con esta sintonía
la llave de tus siete habitaciones.
No lleva más orgullo que el intento
de desarmar tu guardia con la brisa,
de dibujar de nuevo tu sonrisa
y confesar al mundo el sentimiento.
Ya no hace falta el texto fatigado
ni el eco de unos versos del revés;
el universo entero está a tus pies
rendido ante el cantor enamorado.
No quedan más acordes en el vuelo,
tan solo el alma que ante ti suspira,
el músico poeta ya no mira
mas cielo que tu luz y tu consuelo.
Classman