Navego a escondidas
al caer la tristeza
que arrastra colgando
mis tardes sin ti…
Brazada a brazada
avanzo despacio
en este inmenso vacío
que ahora ocupa tu aliento.
Y una vez allí…
(en mitad de esa nada)
me gusta dejarme rodar
entre tus versos,
refugio secreto
que guarda encendida
la verdad de otros tiempos…
Amanece una paz especial
cada vez que respiro
ese sitio tan nuestro…
y aunque solo quedaran
el guiño escondido
de nuestro antiguo secreto
o ese beso furtivo
que nunca te robé,
¡aún así…
yo te siento!
Sujeta con deseo
al corcho de mis sueños,
donde siempre podré acudir
si todo lo demás, amor…
también se quema.