A veces la exósfera se crispa con la mácula binaria,
vive apenas, con lémures serviles bajo los párpados,
y exhibe la evidencia de bramidos correligionarios
mientras la igualdad desangra sus cátedras sumisas.
Algún triunfo abre un grito perpendicular al silencio,
centellea sobre la nieve anónima del número cinco
y emerge del sarcófago aquella muñeca difunta,
embaucada por la sintaxis de un verbo penitenciario.
La pregunta se prolonga entre artificios de algas bancarias;
una fuerza centrípeta degusta el mal de los calcetines
y reposa, instigando la noche durante una eternidad,
sobre el pedestal herbáceo de unos ojos ortogonales.
La inercia paraliza el hambre hasta tornarla indescifrable,
hostigada entre el dogma, la impostura y el látigo del alba.
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2026
Ivette Urroz.
Ivette Mendoza Fajardo
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