LERKEV

NI YO SABÍA QUE AÚN TE QUERÍA.

Pero hoy quedé atrapado en el olvido,
en el suburbio de tanta multitud,
en las esquinas extrañamente no desoladas,
perdido entre la gente.

¿Qué hacías ahí? No lo sabía,
ni tú deseabas saberlo.
Solo negabas.
Negabas, aun cuando no había preguntas,
y así, confundido, vi alejarse mi ilusión.

Que ella me mire.
Que no desaparezca al decirme que no.
La busqué en mi sueño,
su cabello y sus manos estaban ahí, pero ella no.

Estoy loco.
Aún te quiero.