“No es el miedo al pasado o al futuro, esos que saben a nada cuando los saboreo entre el miedo a llegar al morir precipitado o a la vida oculta por evidencia de lo desconocido. Tampoco es el pánico a que su agua se me precipite entre los dedos y se evapore en la tierra junto al último beso o a dejar de escuchar su voz en despoblado.
El único miedo es que no importan ya
ninguno de esos miedos.
No crujen sus manos sobre las paredes de memorias ni de entes con aroma a rosas.
No importan las plumas caídas ni la caricia invisible porque justo marca este segundero cómo acaba de dejar de importarme
temer.”
Yamel Murillo
La muerte perdida en el laberinto©
(Fragmento)
D.R. 2018