Ya no quedará tu voz
que aprendí a escuchar;
solo el frío de la noche
me vendrá a acompañar.
Cada paso que dé ahora
pesará un poco más;
llevaré conmigo tu ausencia,
volveré a habitar la soledad.
Si pronuncio tu nombre,
nadie me responderá;
el recuerdo se hace humo
y la noche lo borrará.
No habrá luces en el camino
ni promesas que esperar;
solo el tiempo, poco a poco,
me enseñará a callar.
Y si un día todo acaba
como acaba un temporal,
seré apenas una sombra
que el viento se llevará.