Si logran hoy poetas, sus miradas
en las luces y sombras de mis ojos
descubrir, de mis sueños los cerrojos,
enarbolen contra ellos sus espadas.
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Yo sé bien, que sus plumas a las nadas
que niegan a los sueños sus arrojos
no ofrecen los encantos, que las hadas
les brindan cuando escriben sin enojos.
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Inciten a sus versos, noche y día
a cultivar en mi alma la alegría,
a cortar de raíz a su maleza.
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No permitan, poetas que en el prado
allí donde el amor fue cultivado
asiente sus reales, la tristeza.