Era mi anhelo
hacerla mía;
con esa gran ternura
que trae desde le cielo
de amor la melodía.
Y fue mi meta
besar su boca;
que llena de dulzura
a mi alma de poeta,
voraz volviera loca.
Pero al mirarla
Indiferente;
me visto de cordura
tratando de olvidarla
total y plenamente.
Autor: Aníbal Rodríguez.