La voz interior cosecha y siembra
las miradas se pierden en la distancia
con sueños que deben alumbrar cuando oscurecen.
Las ideas mueren y antes son versos…
forjando en la oscuridad mil amanecidas.
Hay reglas en las voces
que se hablan en el desorden.
Son un sonido de mis entrañas
anuladas por el subconsciente,
que ha aprendido con calma la rabia…
Hay una copia del alma
que está perdida
siendo su naturaleza clara,
quizás es un monologo interior
con la esperanza en ser voz…
Son los francotiradores de los sentidos,
que afinan su puntería en los renglones,
con un ojo perdido en el horizonte.
Esta es la partida para un verso
un final con destino incierto
una jauría suelta en los renglones
expuesta al examen público.