Me niego a aceptarlo,
como si con ello
regalara a este ensueño
otra noche más…
derramar versos
que llevan tu nombre
es aferrarse despacio
a la propia voz
cuando el destino
ya ha empezado a borrar
la senda de tus huellas.
Hay veces en las que
la certeza se cierra
y el aire se siente inmóvil…
—como si pesara—
incapaz de entrar
por alguna rendija
(aún abierta)
en la verdad absurda
de esta realidad….
Aun así:
sostener la duda
es otra forma de guardar
lo que queda de mí.