Paseabas tu figura
oliendo a cinco Chanel.
La fragancia de tu piel
resaltaba tu hermosura.
Tus cadenciosas caderas
armónicamente sensuales.
Inequívocas señales
de tus mágicas maneras.
Tu mirada fascinante,
que al pasar me descubría,
robó la cordura mía
en un volátil instante.
Provocando un dulce sismo
con tu grácil contoneo,
despertaste mi deseo
atrapado en tu hipnotismo.
Y al saberte contemplada,
te giraste con soltura,
regalando la dulzura
de una pícara mirada.
Classman