Marvin Ramirez

En Este Tu Dias Tan Especial

Anhelo ser el primero en desgarrar los velos del silencio y suspender el tiempo frente a tu ventana. Antes de que el alba acaricie la tierra con su primer aliento dorado, mi voz busca el latido de tu pulso para susurrarte, con el alma encendida en los labios: ¡muy feliz cumpleaños!

 

Me detengo en este umbral sagrado, con una duda temblando entre las manos: ¿qué se siente al cruzar la frontera del tiempo y coronarte, por fin, como la señora de las cuatro décadas? No es una cifra; es la obra maestra en la que te has convertido, el oro refinado de tus años.

 

Deseo, con la urgencia de quien reza un milagro, que este día sea un lienzo donde Dios y la vida derramen sorpresas y memorias que se nieguen a morir. Vístete de gala, envuélvete en la seda de tu mejor vestido, porque hoy el mundo se detiene a aplaudir la arquitectura sagrada de la mujer que eres. Regálale al espejo tu sonrisa más limpia, esa que desarma los inviernos, y deja que el aire se llene de un gozo ciego, de un amor que no cabe en el pecho y de esa paz que solo vive en las almas que han sabido vencer.

 

¿Qué más añadir cuando el corazón se desborda? Me llena de una gratitud sagrada saberte de pie, fuerte, imponente y luminosa. Me da paz saber que tú y tus hijas caminan tomadas de la mano, sembrando huellas firmes bajo una lluvia de bendiciones.

 

Te mando un abrazo de los que paran el reloj y obligan al mundo a girar al revés. Hoy, gózate cada segundo hasta agotar la risa.

 

Hoy celebramos el milagro de tu existencia. Felicito a la más hermosa de todas, a esa luz que no se apaga y que sirve de brújula a los que tenemos la fortuna de orbitar cerca de ti. Eres la madre que esculpe destinos con paciencia infinita, la tía que guarda secretos y risas cómplices, la hermana que aprieta la mano cuando el suelo tiembla.

 

Que la vida te devuelva multiplicada toda la luz que regalas. Que la salud te sobre y la paz te habite. ¡Feliz cumpleaños, vida mía!