Esta hambre metida en los huesos,
esta grieta que no sabe cerrar,
mil generaciones cargando las mismas cargas,
mismo polvo, idéntico andar.
No es hasta la cuarta estirpe,
es hasta la infinita generación
que los males nos persiguen
como sombra en la traición.
Repetimos las mismas acciones,
el mismo fallo, la misma sed:
alzo la piedra, alzo la estirpe,
soy Caín, soy Set.
Derramo el tiempo en la tierra,
pacto con sombras y mitos,
promesas vacías en el viento,
soy Onán y sus malditos.
Llevo la corona de espinas,
la agonía hecha hombre y piel,
soy David frente al espejo,
bebiendo su propia hiel.
Cargo el dolor del viejo Salomón,
el reino roto, la ruina y la luz,
y en la ignorancia ciega que me arrastra...
llevo la culpa de Judas en la cruz.