Se deshilacha la pena
del poeta entristecido,
que va entregando sus versos
que pasarán al olvido.
Por mucho que se ilusione
de imprimir sus sentimientos
en páginas olvidadas
que van muriendo en el tiempo.
Qué tristeza tan punzante
la de entintar en la nada,
cosas que salen del alma
que quedarán encriptadas.
Tal vez no valga la pena
el conservar esta práctica,
o quizás sea valiosa...
por mantener viva el alma.
Jorge Horacio Richino
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